De la fusta, los excesos y el bienestar equino
Probablemente, el hipódromo de La Plata autorice algunos estímulos más con la fusta que los diez reglamentados por Palermo, en un cambio capaz de marcar un antes y un después en procura del bienestar equino como pregona la IFHA. El número aprobado sería de doce chirlos y las primeras 50 fustas se las aportará al hipódromo la Fundación Equina Argentina.
Hasta aquí no se había estipulado un número máximo de golpes. No obstante, algunas de las recomendaciones de la OSAF para ser adoptadas por los hipódromos regionales ya figuraban en los códigos de carreras. Por ejemplo, no golpear con usar la fusta en cualquier parte de la cabeza del caballo.
Desde mayo en Palermo los jockeys deberán contabilizar cómo, cuánto y dónde usar la fusta durante una competencia. No más de diez veces el total, nunca por encima de la línea del hombro ni en los primeros cien metros y sólo cinco veces máximo desde los 200 a la raya.
Romper las reglas traerá consecuencias para los pilotos aún no especificadas, pero de ninguna manera equivaldrían aquí a un distanciamiento.
En rigor diez golpes no es un número exiguo comparado con los seis autorizados en las carreras británicas y en algunos circuitos norteamericanos o los tres permitidos en el turf alemán.
Habrá que ver entonces cómo reaccionan los jinetes frente a la nueva exigencia, en la que tendrán que hacer equilibrio entre el pedido de cuidar a los caballos y la propia necesidad de ganar. Se sabe: algunos jockeys ven en el disco el disco y otros ven la posibilidad de pagar la factura del gas, la luz y el teléfono.
La hípica peruana también ha decidido limitar el uso de la fusta y estableció un máximo de 12 estímulos desde diciembre pasado. Los jockeys de Monterrico, se dice, aún no se adaptaron al cambio y buena parte de las amonestaciones o multas derivan del exceso en la utilización de la herramienta. Inclusive, una de las modificaciones al reglamento invita textualmente a "omitir preferentemente el uso de la fusta en el derecho final" (justamente donde más se la requiere).
Desde hace bastante tiempo organizaciones que velan por los derechos de los animales han cuestionado el recurso de la fusta en las carreras, asociándolas con la crueldad y aunque los látigos fueron modificados para no causar lesiones o dolor, lo cierto es que han empujado a que el turf haga un revisionismo.
PETA (Personas por el Trato Ético de los Animales, por su sigla en inglés) es una de las entidades mas conocidas que bregan por abolir las fustas y le agrada decir que "los caballos son víctimas de una industria multimillonaria que está plagada de abuso de drogas, lesiones y arreglos de carreras, con caballos que muchas veces terminan en el matadero". PETA y otras asociaciones han presionado para que el turf mundial repiense algunas de sus prácticas.
A veces me pregunto, y la respuesta no la tengo clara, cuánto nos hubiera importado el bienestar equino si no estuviéramos bajo la crítica. Afortunadamente, sobre todo para el caballo, los tiempos han cambiado. La época de los espolines y las puntas de fuego han quedado sepultadas en el pasado.
Las autoridades del Bosque armaron una ronda con representantes de los jockeys para hablar del tema de las fustas y le comunicaron ya los cambios.
Asimismo, OSAF, en su último boletín, sugirió a los hipódromos de la región que en una segunda etapa el numero máximo de fustazos admitidos se seis.
Mucho se puede hacer por el bienestar de los caballos; la Asociación Argentina de Veterinaria Equina también puede puede aportar sus recomendaciones.
El debate de los últimos días apunta analizar la conveniencia de armar carreras en plena ola de calor, modificando los horarios para no quedar expuestos a percances.
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