Indestructible, incansable
Lo bueno viene en paquetes pequeños es un dicho para enfatizar que algo no necesita ser grande para ser bueno. En Miriñaque su grandeza no pasa por su cuerpo de apenas 450 kilos. Su poder está en su ánimo competitivo. El tordillo que entrena hace cinco años María Cristina Muñoz es un caballo fabuloso, enérgico, generoso. Un caballo para ir a la guerra; para ganar batallas.
Miriñaque sumó ahora una nueva victoria de alto nivel. Ganó el Gran Premio Martínez de Hoz (G1-2000) , de San Isidro, superando a otra de las megas estrellas del turf argentino de este momento. Batió a El Musical por un pescuezo; le ganó pero no lo derrotó, porque derrotar implica que el rival se rinda, levante una bandera blanca.
Hay caballos pequeños que hicieron historia. Gobernado era un talle small y salió un capo. Stradivarius era peso oblea y fue un grande. Miriñaque es un profesional de las carreras. Hace lo que sabe y lo que sabe es ganar.
El día que Miriñaque se retire - y ojalá sea dentro de mucho- el turf argentino deberá hacerle un homenaje en agradecimiento por todo lo que ha entregado y sigue entregando. Un proyecto de declaración estaría bueno. Caballo que cierra grietas; caballo de todos, con fans en las tribunas y en las redes.
Miriñaque construyó ese pescuezo a favor corriendo de menor a mayor. El Musical -segundo en el Gran Premio Jockey Club, en el Nacional y el Pellegrini- junto con Irwin -ganador del Nacional 2021- le pusieron el pecho a la carrera corriendo adelante. Miriñaque se dejó estar durante el primer tramo, con Goncalvez pidiéndole que se relaje.
La verdadera carrera comenzó para el tordillo desde los últimos 600 metros, cuando soltó la furia contenida. No tiene una gran brazada Miriñaque, pero duplica su velocidad en la misma zona donde otros se cansan. Se había cansado Irwin faltando 200 metros y El Musical quedó al frente en el mismo momento en que el hijo de Hurricane Cat criado por Tatino Ibañez desató por completo su estampida. No se entregaba El Musical. No lo hizo, pero Miriñaque lo alcanzó y lo pasó sin lucha. No le pidió permiso para ganar. Fue insolente.
Hay ya nueve victorias en el CV de Miriñaque, corriendo siempre contra los mejores donde estuviesen. A punto estuvo de ganar el Thoroughbred Aftercare Alliance Stakes (Gr. 2), en Keeneland; participó del Red Sea Turf Handicap, en Arabia Saudita; corrió el Dubai Gold Cup (G2), el año pasado; regresó del Golfo Pérsico para ganar cinco de los seis clásicos donde actuó.
Algún día será padrillo; no por ahora. Tiene mucho en el tintero Miriñaque. Por ejemplo ganar las que ha perdido. Pellegrini y Latino están en esa corta lista.
“No tengo más elogios para este Rey de la selva; sólo te cuento que con Miriñaque nunca tuve miedo a nadie. Me enseñó a que me emocione todo lo que quiera porque la gente nunca se muere de alegría”, dijo Tatino, uno de sus dueños. También habló Rafa Pascual, el otro propietario. “Se puede escribir un libro sobre Miriñaque”, aseguró y cuando le preguntan cuál sería el título completa la idea. “No sé, eso es para los editores. Sólo te puedo decir que no hay corazón que aguante. Se lo dedico a todos los hinchas de Miriñaque de todo el país, a los que nos defienden en las redes; es para todos ellos”.
Se le consulta a María por sus sensaciones luego de la victoria. "Miriñaque es crack; no tiene que demostrar nada. Sólo le faltaba ganar en la grama de San Isidro. Vamos por más". Se le pide detalles, pero no da pistas.
El Musical fue segundo por esas cosas de la vida. Imaginate si hubiera ganado las que perdió, como pudo haber ocurrido. Imaginate victorias suyas en el Jockey, el Nacional, el Pellegrini y el también el Martínez de Hoz. Sólo para los resultadistas es menos que un coloso.








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