De códigos, valores y principios
Códigos tenían los malandras. Ya tampoco los tienen. Los hombres de bien tienen principios y valores que muchas veces los definen. Tienen honor. Son de palabra.
Pablo Sahagián se refirió a Gonçalves cómo un sin códigos tras la victoria de su caballo Irwin en el clásico 9 de Julio, teniendo que buscar un jockey de urgencia para reemplazarlo. Sintió, Pablo, que le habían dejado la novia de seña en el altar para irse con otra. En el enojo también lo trató de Cabeza de termo, un decir lamentablemente popularizado en estos tiempos para menoscabar a las personas.
Sahagián no fue diplomático. Dijo lo que le salió de adentro, sin filtros. No es el Shakespeare de Soldati. Es un hombre sin pelos en la lengua. Luego, más calmo, admitió que se le saltó la cadena, usando otro dicho del refranero popular.
Las normas no escritas para el turf que Sahagián pide se respeten son un compendio de valores emparentados con la lealtad, el respeto, la tolerancia, la responsabilidad.
No se cree que Gonçalves carezca de ellos pues también es un hombre educado. En tal caso actuó como consideró correcto.
A Groucho Marx se le adjudica la frase de "Estos son mis principios y si no le gustan tengo otros". También aquella otra de "Es mejor estar callado y parecer tonto que hablar y despejar las dudas definitivamente".
Que nadie crea que aplican a Pablo o a Leandrinho.
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El Turf es de TODOS y también para TODOS. Así se forjó y seguirá forjando San Isidro para encarar cada reunión hípica. En cada puesto de trabajo y en cada carrera hay detrás cientos de Trabajadores dando lo máximo por la ACTIVIDAD .








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