María Muñoz hizo las valijas y se fue a Japón
A María no se lo contaron. Lo vio con sus propios ojos. Hizo la valija, tomó un avión y se fue a comprobar el crecimiento del turf japonés, en las antípodas del nuestro en muchos sentidos. María es María Cristina Muñoz, la mejor entrenadora argentina de caballos de carrera, y Japón un turf potencia, que hace más de 20 años no hace más que crecer, para adentro y para afuera.
María fue a las Ventas Selectas realizadas en Hokkaido, donde se afinca Northern Farm, la granja fundada por Zenya Yoshida inicialmente nombrada como Shadai Farm y que ahora administran sus hijos Katsumi, Haruya y Teruya. Se dice que sólo ellos cuentan con 3000 caballos en el mundo. De allí surgió por ejemplo el crack Satono Diamond, salido de la cruza entre Deep Impact y la yegua argentina Malpensa, por nombrar uno.
Según The New Tork Times, Teruya y Katsumi tienen alrededor de 650 yeguas de cría cada uno y Haruya alrededor de 200. Juntos, los hermanos crían una sexta parte de los 7500 potros nacidos en Japón. Mantienen la mayoría de esos caballos para correr en su propio nombre o para varios sindicatos que controlan. Los hermanos salen de shopping por el mundo buscando las mejores yeguas para incorporarlas a sus haras. "Su filosofía es comprar lo mejor y no venderlo".
María entrenó en Palermo a Super Shine, la potranca que ya forma parte del alhajero de Northern Farm.
Muñoz cuenta la experiencia. "Esperaba un buen recibimiento pero no fue solamente bueno sino principesco. La previa de la subasta, las palabras de Yoshida emocionantes, el día de remates impecable; no faltaba nada; hasta el detalle de un paraguas para cada invitado; todo pensado para pasarla genial.
"Visité un par de centros de entrenamiento y de cada uno me llevo algo que aprender. El primero fue Northern Farm, donde vi unos cuantos y diferentes trabajos en su centro de Hokkaido. Luego de estar en la pista visité los establos para ver el manejo de cada caballo, su alimentación, las tareas dentro de la cuadra, ya sea en la cinta de caminar o en el caminador tipo calesita. Luego fui a Shadai Farm a conocer algunos de sus padrillos. Además me invitaron a Godolphin Stable, excelente; pasé de visita por lo del Harry Sweeney -famoso médico veterinario irladés- para conocer su grandioso Paca Paca Farm, con unas instalaciones y vistas de un lujo verdaderamente asiático; También estuvo el amigo y anfitrión de súper lujo Luis Hyashi, que se ocupó de toda la organización sin dejar nada librado al azar.
"A los productos japoneses se los ve muy fuertes; crían de manera totalmente natural; tienen unas praderas que te dan ganas de mandarles un par de yeguas para criar", dice la entrenadora.
El pasaporte de María está lleno de sellos. Los caballos la han llevado a conocer el mundo e hípicas diversas. "Creo que de cada lugar se pueden copiar algunas cosas y tratar de mejorar. Nosotros hacemos un buen trabajo y merecemos estar en otro nivel. Tenemos bastante para mejorar. Ni hablemos del mantenimiento de las pistas, que todos los días tenemos un problema distinto y nadie se ocupa. Se que se hacen reclamos pero no veo la mejoría. Hay que replantearse todas las cosas; es muy importante para poder mantener los caballos sanos y así competir al más alto nivel".
María fue a las Ventas Selectas realizadas en Hokkaido, donde se afinca Northern Farm, la granja fundada por Zenya Yoshida inicialmente nombrada como Shadai Farm y que ahora administran sus hijos Katsumi, Haruya y Teruya. Se dice que sólo ellos cuentan con 3000 caballos en el mundo. De allí surgió por ejemplo el crack Satono Diamond, salido de la cruza entre Deep Impact y la yegua argentina Malpensa, por nombrar uno.
Las ventas organizadas por la Japan Horse Racing Association fueron noticia entre nosotros esta semana porque allí se vendieron 18 hijos de yeguas argentinas en 11 millones de dólares. Fueron dos días consecutivos de subastas donde en total se dispersaron 435 productos en 202 millones de dólares notándose un incremento del 8 por ciento respecto del mismo remate del año anterior.
"Siento que hay una gran pasión por las carreras de caballos en este país”, comentó Teruya Yoshida, presidente de la Asociación de Caballos de Carreras de Japón, al concluir la venta. Y todo pasó delante de María, inquieta por conocer los detalles del turf nipón.
Según The New Tork Times, Teruya y Katsumi tienen alrededor de 650 yeguas de cría cada uno y Haruya alrededor de 200. Juntos, los hermanos crían una sexta parte de los 7500 potros nacidos en Japón. Mantienen la mayoría de esos caballos para correr en su propio nombre o para varios sindicatos que controlan. Los hermanos salen de shopping por el mundo buscando las mejores yeguas para incorporarlas a sus haras. "Su filosofía es comprar lo mejor y no venderlo".
María entrenó en Palermo a Super Shine, la potranca que ya forma parte del alhajero de Northern Farm.
Muñoz cuenta la experiencia. "Esperaba un buen recibimiento pero no fue solamente bueno sino principesco. La previa de la subasta, las palabras de Yoshida emocionantes, el día de remates impecable; no faltaba nada; hasta el detalle de un paraguas para cada invitado; todo pensado para pasarla genial.
"Visité un par de centros de entrenamiento y de cada uno me llevo algo que aprender. El primero fue Northern Farm, donde vi unos cuantos y diferentes trabajos en su centro de Hokkaido. Luego de estar en la pista visité los establos para ver el manejo de cada caballo, su alimentación, las tareas dentro de la cuadra, ya sea en la cinta de caminar o en el caminador tipo calesita. Luego fui a Shadai Farm a conocer algunos de sus padrillos. Además me invitaron a Godolphin Stable, excelente; pasé de visita por lo del Harry Sweeney -famoso médico veterinario irladés- para conocer su grandioso Paca Paca Farm, con unas instalaciones y vistas de un lujo verdaderamente asiático; También estuvo el amigo y anfitrión de súper lujo Luis Hyashi, que se ocupó de toda la organización sin dejar nada librado al azar.
"A los productos japoneses se los ve muy fuertes; crían de manera totalmente natural; tienen unas praderas que te dan ganas de mandarles un par de yeguas para criar", dice la entrenadora.
El pasaporte de María está lleno de sellos. Los caballos la han llevado a conocer el mundo e hípicas diversas. "Creo que de cada lugar se pueden copiar algunas cosas y tratar de mejorar. Nosotros hacemos un buen trabajo y merecemos estar en otro nivel. Tenemos bastante para mejorar. Ni hablemos del mantenimiento de las pistas, que todos los días tenemos un problema distinto y nadie se ocupa. Se que se hacen reclamos pero no veo la mejoría. Hay que replantearse todas las cosas; es muy importante para poder mantener los caballos sanos y así competir al más alto nivel".













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