Llovió, pero que no nos tape el agua
Un poco como consecuencia de la presión que metió el gremio de Vareadores del turf pletense, que derivó en la cancelación de una fecha de carreras la semana pasada, y de entender la crisis económica por la que se atraviesa, el hipódromo de La Plata anunció un aumento de premios del 30% para sus carreras a partir del mes próximo. También San Isidro se sumó a la movida y promocionó una mejora en la escala premios desde las anotaciones del 21 de agosto. La suba ronda el diez por ciento y es el segundo retoque que se hace para este mes en el hípico del Jockey Club.
Así, la de potrillos perdedores en la milla pasará de $1.550.000 a $1.700.000 y la de cuatro años sin triunfos en la recta irá de 880.000 a 970.000 por nombrar algunas categorías de referencia.¿Pero alcanza? Toda recomposición es bienvenida pero al ritmo de la economía actual pareciera que nada es suficiente.
El pack de viruta acaba de subir de 800 a 1000 pesos y algunos proveedores están entregando mercadería sin precio. Y en algunas veterinarias los laboratorios distribuyeron listas con 20 por ciento de aumento.
El vendaval de lluvia que azotó al AMBA en las últimas 24 horas empujó a suspender las carreras de hoy jueves en San Isidro. Fue una sabia decisión. Eran doce las programadas. Se hubieran pagado poco más de 15 millones de pesos en recompensas.
Lo que se pierde no se recupera. Una reunión de entre semana promedio en San Isidro se apuestan diez millones por carrera, aprox. Con sol se hubiesen jugado 120 millones este jueves de la cancelación. Nueve por ciento de eso hubieran ido a premios para pagarse en el futuro. Lo que se pierde no se recupera.
El 30 por ciento de aumento anunciado para las carreras de La Plata a contar desde el 1 de septiembre alcanzan a la monta perdida y el bono estímulo. En el anuncio el Bosque dijo que era una medida en consonancia con lo requerido por las asociaciones de jockeys y cuidadores. No la atribuyó a la presión que metieron los Vareadores. ¿Hacerlo hubiera sido una demostración que daba el brazo a torcer? Es pregunta, no opinión.
Un peón de La Plata se lleva a su casa cerca de 60.000 pesos por mes atendiendo a más de un caballo. La mano de obra calificada para un stud no se consigue en cualquier esquina y se conseguirá menos si la economía del turf no mejora.
La industria hípica no es una isla. Parte de su futuro está atado a cómo evolucione la crisis del país. ¿Sentarse a ver qué sucede? No es lo que están haciendo, justamente, algunos hombres del sector, preocupados por lo que se pueda venir.
























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