Los fallos son inapelables, pero podrían ser explicados
En mi impresión era para roja directa el foul de Labrado cuando encimó rivales en la largada del clásico Paraguay (G3), que terminó ganando por la cabeza sobre El Porfeado y superando el reclamo que entabló la gente de Le Decían, tercero a tres cuartos de cuerpo, por sentirse perjudicados ante el brusco movimiento del ganador en la partida. Es mi opinión, emitida desde la comodidad de una butaca y bien puede estar equivocada.Los fallos de la comisión de carreras son inapelables. Está claro que no se los puede recurrir, pero nada impediría que fueran explicados al público, acaso con la intención de hacer docencia. Quizá no alcance, y lo estoy pensando ahora, con que muestren las repeticiones por video de las incidencias. Poner de manifiesto qué se ha considerado para dictar un fallo puede ser más que interesante.
Es sólo un pensamiento, no la verdad revelada.
Labrado, el mejor velocista del país hasta que se demuestre lo contrario, se fue encima de Señor Americano, de León Americano y se chocó con Le Decían, que tampoco salió derecho en una largada vuelta imperfecta por sus participantes.
Después se armó la carrera; Marshal Patrol tomó la delantera; Labrado se la quiso sacar; Le Decían se acomodó rápido y El Porfeado vino al son de la banda. En los 300 ganaba cualquiera de los cuatro; fue cabeza adelante en favor del caballo al que le sigue molestando el momento de la gatera.

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