No está en el ADN del propietario y de los entrenadores salir con sus caballos al mundo
Está bien. Me vas a decir que no hay punto de comparación, pero cuando leo que 23 caballos viajarán desde Japón a los Emiratos Arabes Unidos para participar en la serie de la DWC y acá no juntamos dos para ir a Perú siento que tenemos un turf así chiquito, de cabotaje, de telgopor. Hay 7800 kilómetros entre Tokio y Dubai. Diez horas y media entre aeropuerto y aeropuerto en vuelo directo. Ya sé. Me vas a decir que viajan de primera, pero también tienen hambre de éxitos internacionales. Acá no.
Me parece que estamos en las antípodas y no solamente geográficas. Formar un equipo para correr el Latino cuando la carrera de la OSAF se hace fuera de casa siempre ha sido un desafío. Cuando es acá todos quieren una gatera. Pero viajar no está en los planes, excepción hecha del Ramírez. Y tampoco es que se cruce el Río con un malón de caballos.
No está en la cultura de los propietarios el hecho de salir a pasear al mundo con sus caballos, salvo algunas excepciones que para contarlas me sobran los dedos de una mano.
Sospecho, casi sin temor a equivocarme, que los entrenadores no tienen memorizada la agenda de carreras internacionales de la región. Si les pregunto cuándo se corre el GP Brasil o la serie internacional del Caribe es fija que la mayoría sale aplazada o buscará la respuesta en Google.
¿No hay grandes pretensiones? ¿No moverse es hacer la cómoda? ¿Es mejor pájaro en mano que cien volando?
Acepto respuestas.























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