¿EL TURF DE LAS MARAVILLAS O LAS DIFICULTADES?

Desde hace más de un año se ha instalado en medios del Turf uruguayo un debate entre dos visiones y dos relatos paralelos y contradictorios, como si existieran dos realidades desconectadas. Ese diálogo de sordos se genera, a partir de la dificultad de comprender que un deporte e industria como el turf posee distintas dimensiones y factores a tener en cuenta, para poder establecer un diagnóstico más fidedigno o al menos un poquito más riguroso y útil.

La situación debería examinarse desde un análisis del conjunto de factores y sectores que componen la industria, para tratar de ponderar en justa medida lo que realmente sucede. De lo contrario, nos encerramos en visiones parciales y se cae en el atolladero, de observar sólo algunas fotografías del álbum.

Pero resulta preocupante, cuando las visiones parciales y sesgadas, provienen de autoridades y acólitos en medios de comunicación, que deberían asumir un criterio un tanto más integral, en vez de limitarse a repetir lugares comunes y estribillos.

Que tenemos un Turf que funciona, con hipódromos cuya operación es correcta, que realiza su calendario de competencias con normalidad y que los premios se pagan en fecha, es algo evidente y saludable, es la realidad y no admite discusión. No es nada nuevo. Sucede así desde hace más de 20 años, para eso se hizo la concesión y es el funcionamiento normal previsto.

Que se pague en fecha, es algo básico y no puede considerarse memorable o extraordinario, máxime si Maroñas es propiedad del Estado, es el propio Estado el que aporta el 85% de la plata para los premios y paga también en fecha la parte que le corresponde a la empresa de la explotación mixta de las salas de slots. El 15% restante proviene de las apuestas y por si queda alguien desinformado, la empresa no pone dinero propio para premios.

Comparar lo anterior con los atrasos y dificultades de otros hipódromos de países vecinos, que tienen otro modelo de operación, sin respaldo ni premios del Estado, sin el dinero que proviene de Casinos o Slots, con operaciones deficitarias a cargo de Jockeys Clubs, es aplaudirse a sí mismo donde no hay carrera ni similitud.

Que la administración saliente de la DGC, aumentó la bolsa de premios y que hoy son los mejores de la región, es muy cierto y también es un dato de la realidad que todos reconocemos y celebramos. Pero decir que en la administración pasada, los premios eran un desastre, es una falsedad. Y repetir, con mala intención, que al anterior Director no le importaban los premios, es una mentira bruta y ridícula que empequeñece a quien lo dice.

Que el Ramírez tiene una bolsa de premios excepcional y que se espera la llegada de una buena cantidad de caballos extranjeros para competir en distintas pruebas y darle un gran realce a nuestra principal fiesta, es verdad y es algo muy bueno y valioso. Así como es muy bueno y estimulante, que viajen ejemplares de nuestro turf a participar de competencias importantes del ámbito internacional.

Ahora bien, lo mencionado explica todo el conjunto? Es una visión integral de nuestra industria? Contempla todas las situaciones y los principales factores? Lo señalado alcanza para decir que estamos en un turf de maravillas como algunos recitan?

No. Claro que no. No alcanza. Falta mucho. Para cualquiera que entienda algo de industria, los elementos reseñados no representan todos los factores principales que la componen. Son una parte, pero no son indicadores del todo, de la situación completa. Premios, operación, pagos en fecha, participación internacional, carreras de calidad, nos muestra el funcionamiento del o los hipódromos, la apertura, el nivel de la operación y de las recompensas.

Pero la Industria del Turf tiene muchos más factores, muy pero muy importantes. Tiene como base fundamental la producción nacional del pura sangre, se afirma a partir de la inversión del sector, en la cantidad de yeguas madres, en la cantidad de nacimientos, en la cantidad de nuevos ejemplares que ingresan al training y la competencia. El tamaño de la actividad, no se mide por el beting ni por jornadas puntuales, se expresa en la cantidad de ejemplares que compiten en el sistema de hipódromos y en particular en el principal escenario, Maroñas.

El stock de caballos en competencia es lo principal de la industria, son los que determinan la actividad, la cantidad de carreras y el trabajo para profesionales y empleados. La fuerza de la industria se mide en el flujo de anotaciones y en la cantidad de competencias que se realizan, en el empuje y compromiso del hipódromo por obtener la máxima cantidad de carreras que se pueda realizar, porque las carreras son el motor básico de la pasión, de atracción, de oportunidades y la herramienta para distribuir los beneficios económicos.

El turf de las maravillas que algunos con desapego de la realidad completa, repiten en loas amanuenses, no existe. Y no existirá si no somos capaces de mejorar y desarrollar con pujanza, empatía, vocación de unidad y compromiso compartido, todos estos otros factores productivos e industriales mencionados.

Porque en esos otros factores tan importantes, no estamos tan bien, en varios estamos bastante mal y tenemos dificultades serias, las cifras lo exhiben con claridad al igual que los programas de los fines de semanas. Asumirlo no disminuye el papel de nadie, al contrario, preocuparse, atenderlo y generar soluciones, es la actitud que corresponde. Principalmente si estás en el gobierno, sea del signo que sea

Porque sabés qué? Esta otra parte, es lo principal que fundamenta y explica la inversión del Estado en esta actividad tan importante. Porque el Estado promueve e incentiva la INDUSTRIA NACIONAL, en esa dimensión, toda, integral, unida y pujante, la actividad que derrama inversión, producción, competencias, profesiones y empleos.

Es lo que hay que entender para actuar en consecuencia y correr juntos la misma carrera.






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